EEl teléfono no deja de sonar. Siempre llaman de números parecidos, ya sé que les debo y además que no tengo para pagarles, pero no puedo dejar de sentirme mal al respecto. La desesperación va avanzando paso a paso. Esta es la historia de todos los días para muchos, lo sé porque ya me ha pasado. La gran pregunta cuando uno está sumergido en las deudas es como salir de esta terrible situación .

1. Mantener la calma

Como en cualquier emergencia lo primero es encontrar un poco de tranquilidad. Entre más desesperados estemos más probable es que terminemos tomando una decisión desesperada como adquirir una deuda con altos intereses para pagar deuda que acumulan menor interés, todo para quitarnos de encima a los cobradores. En medio de una crisis es cuando más inteligentes hay que actuar.

2. Enfrentar la realidad

Si ustedes son como yo, es decir el 90% de las personas, el dinero es un tema para el que no están preparados ni remotamente. Claro, todos sabemos que tenemos que trabajar, para tener dinero y así poder comprar cosas como comida, vestimenta, alimentación y pagar servicios, como la luz, el agua y ese tipo de cosas. Pero en realidad, nadie nos ha enseñado a administrar el dinero, todo lo hemos aprendido por las pocas cosas que vemos del entorno. Para colmo de males, estamos conscientes que somos malos para el dinero, que tendemos a comprar cosas que no necesitamos, como sabemos esto nos da miedo afrentar la realidad.

La única forma de empezar a salir de la crisis es enfrentar este miedo de una vez por todas. Hay que hacer control de daños. Así como el doctor no nos puede recetar medicina si no sabe lo que tenemos, no se puede empezar a tomar acción si no tenemos claro en donde estamos parados. En este paso hay que hacer una lista lo más detallada posible de todas nuestras deudas: tarjetas de crédito, prestamos, hipotecas, vehículos, etc. La suma de todo eso es nuestra realidad, a esto es a lo que nos vamos a enfrentar.

La primera vez que hice este ejercicio me sentí horrible. No quería creer que debía tanto dinero, sentía que era un inútil que nunca iba a poder terminar de pagar. Sentí que hoy sí había terminado de llegar al punto más bajo de toda mi existencia. Pero saben qué, la vida no se terminó ahí, el mundo siguió y siguió como si nada. Podía quedarme a lamentarme de haber sido tan estúpido por el resto de mis días y a nadie le importaba eso más que a mí. Ahí está la cosa, deber mucho o poco dinero no es algo definitivo, es solo el balance de un momento particular de nuestras vidas.

3. Hacer un presupuesto.

Estoy seguro que este consejo lo han oído tantas veces que hasta se ofenden cuando lo escuchan. Cada vez que alguien me salía con una genialidad como esta pensaba: “Ahhh ¿No me digás? Obvio que hay que hacer un presupuesto, eso lo sabe todo el mundo, solo un estúpido no sabe cosas tan obvias”. Aún así andaba por la vida gastando sin llevar ningún registro, nunca sabía los días exactos en los que tenía que pagar ni la cantidad exacta de dinero.

Un presupuesto es una cosa sencilla de hacer, por más que lo quieran vender como algo solo para gente especializada. Como ya tenemos la lista de todas nuestras deudas, hay que sacar un promedio mensual de cada pago. Las tarjetas de crédito son las más complicadas porque los totales a pagar varían con cada mes. Para hacer práctica esta guía vamos a tomar el último pago reflejado y sumarle un 20%, para establecer el valor. Acá también tenemos que agregar los gastos fijos, esas cosas en las que siempre gastamos mes a mes. Servicios básicos como agua, luz e internet (sí, para mí es algo sin lo que no puedo vivir), alquiler o pago del lugar en donde habitamos, alimentación, vestimenta y recreación. Ya que tocamos este punto quiero aclarar que hay que incluir el tema de la recreación, todas las personas gastan algo por el puro placer de entretenerse, aunque sea algo sencillo como pagar el pasaje del bus para ir a dar una vuelta por la ciudad los fines de semana. 

Los gastos son la primera mitad del presupuesto. La segunda mitad son los ingresos que recibimos. Vamos a hacer una lista de todo el dinero que llega a nuestras manos durante el mes. Para los que están empleados esto suele ser la parte principal y en muchos casos la única forma de ingreso disponible. Hay que tener el cuidado de detallar todas las fuentes de ingreso por mínimas que sean, si para ir al trabajo solemos darle un aventón a un compañero y en retribución este nos da $10 al mes, esta es una fuente de ingreso, si tenemos familiares en el exterior que nos mandan dinero es otra fuente de ingreso. Al sumar todo en la lista tenemos el ingreso total.

Acá viene el momento de la verdad, al total de gastos le vamos a restar el total de ingresos. Si están leyendo esto es porque probablemente tengan un problema serio, si su caso se parece al mío, la resta les va a dar negativa. La primera vez mi cerebro me dio error, me rehusaba con todas mis fuerzas a creer en eso, debía haber algún error, tenía que ser mentira que debía tanto dinero. Me rehusaba con todas mis fuerzas a aceptar esta situación tan caótica. Los números no mienten y por más que trataba de darle vueltas a las cosas en mi cabeza la cifra no variaba.

4. Llevar control de los gastos

A la mayoría de personas que se enfrentan tan repentinamente con la realidad completa de sus deudas les surge la pregunta del millón de dólares. Si todo este dinero pasó por mis manos ¿A dónde se fue? ¿qué diablos hice con todo ese dinero? La verdad es que quienes tienen el hábito del consumo desenfrenado rara vez saben que hacen con el dinero. Solo lo van gastando sin control.

La solución es fácil, es necesario llevar un control de todo el dinero que entra a nuestro bolsillo y de todo el dinero que sale. Las soluciones van desde anotar en una libreta todo, llevar un cuadro de Excel con todos los gastos, comprar un software especializado como Quicken o una app para Smart phones. Personalmente prefiero las apps porque es más probable que tenga mi celular a la mano en el momento de hacer cualquier compra.

5. Reducir gastos

Llevando un registro de todos los gastos tenemos una idea clara de a dónde se va todo nuestro dinero. Es momento de empezar a analizar gasto a gasto, si este es necesario o simplemente es un antojo. La evaluación que la prioridad de cada gasto depende de cada persona. Para algunos gastar $5 en flores al mes es un gasto innecesario, pero si es para una ocasión especial, por ejemplo, para el cumpleaños de su novia o esposa podría considerarse una inversión, una muy buena si es para darle mantenimiento a uno de los aspectos más importantes de su vida.

El criterio principal para la reducción de gastos es reenfocar el dinero en las áreas importantes de la vida de cada quien. Aunque resulte la tarea más titánica que alguna vez hayan emprendido es necesario hacerse el hábito de preguntarse cada vez que vamos a gastar dinero si se trata de algo extremamente necesario o es algo sin lo que podríamos vivir facilmente. 

Una forma que, en lo personal me resulta muy efectiva, es no disponer de mucho dinero en efectivo. Yo soy de esas personas que encuentran posibilidades de compras en casi cualquier esquina. Para evitar la tentación trato de no disponer de dinero, así ante el impulso recapacito en que no dispongo de dinero en ese momento como para comprar algo.

6. Negociar las deudas

Llega un momento en el que uno le empieza a huir a las llamadas telefónicas, cada vez son más las llamadas que insisten en que se pague lo que se debe. La desesperación invade cuando nos damos cuenta que a pesar de haber reducido en todo lo posible los gastos la realidad es que lo que los gastos superan a nuestros ingresos.

Este es un escenario de pesadilla, se quiere pagar, pero no se encuentran formas, sin saber cómo hemos llegado a la situación más extrema y estamos aterrados. En este punto, lo mejor que se puede hacer es acercarse al banco o institución financiera con la que se tienen deudas y explicar con honestidad cual es la situación en la que nos encontramos.

En la gran mayoría de casos se puede llegar a un plan de pagos que se acomode a lo que en realidad podemos pagar. La verdad es que aunque nos amenacen con embargarnos las cosas a las empresas no les conviene hacerse con bienes. Lo que las instituciones quieren es que sigamos pagando, así que sí, en la mayoría de casos se puede llegar a un plan de ago.

7. Hacer de tripas corazón

No saber administrar el dinero va mucho más allá de no disponer de suficientes ingresos.  Hay que tocar el fondo del asunto y empezar a cuestionarse a uno mismo. ¿Para qué quiero comprar cosas? ¿Cómo me siento en torno al dinero? ¿Creo que me merezco ser prospero? Estas son solo algunas preguntas que hay que responder. Se necesita de un profundo autoanalisis. Probablemente nos demos cuenta de cosas difíciles que no queremos aceptar. Pero si no lo hacemos, si no nos cuestionamos, nunca vamos a llegar a entender que es lo que nos ha llevado a tener deudas extremas. Sin este paso podemos llegar a duplicar nuestros ingresos, o ganarnos la lotería y solo sería cuestión de tiempo para regresar a deber mucho dinero.

8. Generar ingresos adicionales.

Finalmente, pero no menos importante, si nuestros ingresos normales no nos alcanzan para cubrir con todos nuestros pagos es momento de generar ingresos adicionales. Todas las personas, todas sin excepción tenemos algo que ofrecer, hay alguien ahí afuera que está buscando eso precisamente para lo que somos buenos.

Hay que vencer el miedo, quitarse la vergüenza,  salir a ofrecer cualquier producto o servicio que podamos ofrecer. No va a ser fácil. Si así fuera hace muchísimo tiempo que lo hubiéramos hecho, pero no hay más opción. La lección que buscamos aprender es esforzarse y ponerle pasión a nuestras acciones a pesar de las adversidades.

 

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