CCómo un buen INTP la mayor parte del día se me va en pensar. Imagíinense que ustedes están atrapados en el cuerpo de Walter Mitty, al inicio de “The Secret Life of Walter Mitty”. Algo así son todos los días para alguien como yo, pensar en posibles escenarios de cosas que aún no han pasado. Una vida bastante entretenida.

A pesar de lo genial que es tener una mente tan activa, hay desventajas. La peor es tener que lidear con las interacciones sociales. Hay dos tipos de personas, las introvertidas y las extrovertidas. Y no, no quiere decir que unos sean tímidos, miedosos, y poco exitosos, mientras el resto se dedica a ser todo lo mejor. Sencillamente hay personas a las que el contacto con otras personas les llenan de energía (los extrovertidos), mientras que hay otros a los que el contacto con las personas les resta energía.

Piensen en algo así como la batería de celular. Al inicio del día está llena, entre más se usa menos energía va teniendo hasta que se acaba totalmente y hay que volverla a cargar. Entre más paso con la gente menos energía voy teniendo y hay que recargarme. La única manera de hacer esto es pasando tiempo solo.

Pensar es una actividad en solitario. Como el opuesto a pensar es sentir, hay personas que más que pasarse la vida imaginándose como sería si donde viven se convirtiera en una zona de tornados, andan más pendientes de sus sentimientos, de si están tristes, alegres o que se yo todas las cosas que pueden llegar a sentir estos seres extraños.

Pensar en algo y en las múltiples variables es un tanto complejo, hay muchas opciones que se están tratando de conciliar en una sola solución. Obviamente esto se roba la gran mayor parte de la concentración. Mientras uno está pensando se vuelve un zombi para los demás, uno está ahí pero no está realmente. Esto es la muerte para los que requieren tener la atención de las personas.

Pongamos un ejemplo práctico. Llega uno a su casa después de pasar 8 horas en un ambiente que tiende a repetirse 5 días a la semana. Pone uno la televisión, hay un programa sobre investigaciones de la homicidios de la vida real, están hablando sobre los posibles motivos que tuvo un sobrino para matar a sus tíos. Yo inmediatamente pienso en que nunca he sentido un gran odio como para matar a alguien, pero si los llegara a sentir ¿contra cuál de todos mis familiares sería? ¿realmente escogería a alguno de mis tíos? ¿no sería mejor probar contra algún desconocido? ¿Si uno ve suficientes de estos programas puede llevar a cabo un homicidio perfecto?

Justo cuando estoy terminando de enumerar los elementos que hay que tener en consideración como el factor sorpresa, un sistema eficiente de limpieza, un plan para deshacerse rápido del cuerpo; llega alguien y dice: “Hoy me paso la cosa más curiosa”. Por un momento trato de mantener lo que ya estaba pensando y atender a la nueva información. Resulta imposible, todo el pensamiento anterior se cae y se destroza contra esa ola de nuevos datos luchando por entrar en la cabeza. Es frustrante.